jueves, enero 31

Las diez y media de la mañana, estoy debajo de una estufa calienta neuronas del demonio de esas que hay en las peluquerías con un tinte rosa chillón hasta el cogote.Esto empieza a quemar tanto que tengo el presentimiento de que el cerebro se me va a derretir y así podré dejar de pensar (un rato).
Llevo aquí desde las ocho de la mañana pero vine antes porque no podía dormir; salí de casa a las cinco y cuarto de la madrugada con cosas que querer probar y ganas de salir a correr, pero en vez de hacer deporte nosédequémanera he acabado en el parque de siempre, hablando sola.


[...No estabas sola, las voces SIEMPRE te acompañan...]