Mi amiga y yo teníamos dos motes que ella mismo nos puso. ''Gorda 1'' y ''Gorda 2''; yo era la número dos por que, como ella decía, mi amiga tenía más esperanzas de ser alguien que valiera la pena. Se pasaba las clases dibujando y escribiendo cosas en pequeños trozos de papel que luego, más tarde, en el
Si traíamos bocadillo nos hacía dárselo, para que pudiera comérselos tranquilamente los nuestros y el suyo también, mientras nos decía que teníamos que mirarla mientras lo hacía y alabar la elegancia con lo que lo hacía, algo vulgar.
Después de su dulce tortura, venganza según ella por haber nacido con más capacidad que nosotras por tener un cuerpo bonito; tocaba hacer la maldita lista de ejercicios. A mi amiga tres vueltas enteras al colegio y cincuenta abdominales y como premio una cookie (like a bitch.) A mí, como era la más
Una vez nos hizo decir nuestro peso en voz alta; yo y mi problema con la sinceridad, lo dije sin ningún pesar, simplemente con vergüenza por tener unas cifras tan altas a esa baja edad, INGENUA DE MI al escuchar las cifras de mi amiga. Mintió, claramente me dejó como la sebosa del colegio entero, sus
Esa época acabó cuando la chica vió que se ''merecía'' unas amigas más acordes a su estilo, unas amigas que tuvieran la piel de la barriga pegada a la de la espalda sin ni un bendito gramo excesivo de pura grasa animal. La diferencia fue que la que era mi ''amiga'' adquirió su visión del mundo idílico lleno de anoréxicas personitas malvadas y punzantes insultos, yo me quedé sola, en mi mundo de chocolates, galletas y obesidad sin fin.
Épocas que poquísima importancia parecen tener pero que permanecen aún en mi mente y hacen de mi lo que soy hoy, no se borrará, gracias a esa puta Barbie babosa por los capullos ya a temprana edad quien se digne a decir una sola palabra mala de mi se las verá con la peor parte, aunque por dentro me destroce como los castillitos de arena cuando la marea sube.








