lunes, abril 1

Basado en hechos reales 1.0

A los nueve años ya pesaba 42 toneladas KG; no sé si me hizo más fuerte, pero sí más débil ante insultos, burlas y maneras de hundir. Solía tener una mejor amiga, de la misma estatura y gilipollez inteligencia que yo. Luego estaba la típica niña que utiliza los cinturones de su madre como mini-falda y los zapatos de la temporada pasada que a su madre ya ''nolevalen'' como cajita de tesoros. Esa típica niñita que, ya a sus nueve años, su lista de novios sobrepasa a la mismísima Taylor Swift. Ella era la tercera en discordia, pero a la vez la que nos manejaba como pequeñas marionetas, a su gana, a lo que ella quería.

Mi amiga y yo teníamos dos motes que ella mismo nos puso. ''Gorda 1'' y ''Gorda 2''; yo era la número dos por que, como ella decía, mi amiga tenía más esperanzas de ser alguien que valiera la pena. Se pasaba las clases dibujando y escribiendo cosas en pequeños trozos de papel que luego, más tarde, en el (infierno) recreo, nos repartiría a cada una. En ellos ponía lo que debíamos comer al llegar a casa, la ropa apropiada para nuestros gordos y rechonchos cuerpos y los ejercicios que nos tocaba hacer en ese pequeño espacio de tiempo. 
Si traíamos bocadillo nos hacía dárselo, para que pudiera comérselos tranquilamente los nuestros y el suyo también, mientras nos decía que teníamos que mirarla mientras lo hacía y alabar la elegancia con lo que lo hacía, algo vulgar. 
Después de su dulce tortura, venganza según ella por haber nacido con más capacidad que nosotras por tener un cuerpo bonito; tocaba hacer la maldita lista de ejercicios. A mi amiga tres vueltas enteras al colegio y cincuenta abdominales y como premio una cookie (like a bitch.) A mí, como era la más horrenda de las tres privilegiada me hizo pasarme todos los patios del curso dando vueltas y vueltas al maldito edificio color vainilla que era el puto colegio. Acabé por saberme de memoria todos y cada uno de los escorchos que tenía la pared, todos los bultos y abolladuras que deberían haber arreglado hace varios años pero que, seguramente hoy en día siguen ahí; los cuarenta escalones de la entrada al gimnasio y las tres rampas de la entrada, las dimensiones de la sosa cajita de arena y los escondijos de las más ''pijas'' sin clase. La diferencia estaba en que yo no tenía premio, mi premio era no estar cerca de esa bruja en todo el recreo, mi premio era llegar a casa y encerrarme entre sábanas con las malditas notitas de esa querida ''entrenadora personal'' en las manos a pensar si valía la pena volver a la mañana siguiente a ese vertederos de huesos y poca grasa. 

Una vez nos hizo decir nuestro peso en voz alta; yo y mi problema con la sinceridad, lo dije sin ningún pesar, simplemente con vergüenza por tener unas cifras tan altas a esa baja edad, INGENUA DE MI al escuchar las cifras de mi amiga. Mintió, claramente me dejó como la sebosa del colegio entero, sus secuaces ''amiguitos'' empezaron a cebarse de insultos conmigo, como los buitres cuando ven carroña fresca en medio del desierto. El resto del curso, en los recreos me los pasaba encerrada en las duchas del baño, comiendo angustiosamente la petite baguette que mi mami me había hecho con tomate, york y queso ''- Hoy te he hecho tu bocadillo favorito, amorcito - me dijo mi madre'' a duras penas pude comérmelo seco, sin que mis jodidas lágrimas llegaran a la miga.


Esa época acabó cuando la chica vió que se ''merecía'' unas amigas más acordes a su estilo, unas amigas que tuvieran la piel de la barriga pegada a la de la espalda sin ni un bendito gramo excesivo de pura  grasa animal. La diferencia fue que la que era mi ''amiga'' adquirió su visión del mundo idílico lleno de anoréxicas personitas malvadas y punzantes insultos, yo me quedé sola, en mi mundo de chocolates, galletas y obesidad sin fin. 

Épocas que poquísima importancia parecen tener pero que permanecen aún en mi mente y hacen de mi lo que soy hoy, no se borrará, gracias a esa puta Barbie babosa por los capullos ya a temprana edad quien se digne a decir una sola palabra mala de mi se las verá con la peor parte, aunque por dentro me destroce como los castillitos de arena cuando la marea sube.


martes, marzo 5

Camino, sola, por calles llenas de almas, de gente, de opiniones, de prejuicios... En la primera esquina a la derecha una pareja de dos jóvenes con el pelo de colores parece estar pasándolo bien; la gente los mira extrañados SON DOS CHICOS pero eso, en estos tiempos que corren ya causa bien poca impresión. Apasionados besos en el cuello, mordisquitos que ponen la piel de gallina y caricias que, ya me gustaría ser yo quien las recibiera.

Me siento fuera de lugar, como si yo no debiera estar aquí; las punzadas de mis costillas me recuerdan que estoy viva, que esto no es uno de mis efímeros delirios, que respiro, que siento, que estoy viva. Nada me retiene en cambio, nada me impide desaparecer, nada me impide seguir adelante con mi plan de autodestrucción; el botón ya fue pulsado en su día. Alguien que poco a poco va cavando su propia tumba.

Soy como una escarcha de hielo en medio del inmenso mar; fría, estúpida, miserable, pequeña que dentro de pocos minutos no será más que un simple recuerdo de lo que, algún día, llegó a ser un iceberg. 



Simples ruinas.







jueves, enero 31

Las diez y media de la mañana, estoy debajo de una estufa calienta neuronas del demonio de esas que hay en las peluquerías con un tinte rosa chillón hasta el cogote.Esto empieza a quemar tanto que tengo el presentimiento de que el cerebro se me va a derretir y así podré dejar de pensar (un rato).
Llevo aquí desde las ocho de la mañana pero vine antes porque no podía dormir; salí de casa a las cinco y cuarto de la madrugada con cosas que querer probar y ganas de salir a correr, pero en vez de hacer deporte nosédequémanera he acabado en el parque de siempre, hablando sola.


[...No estabas sola, las voces SIEMPRE te acompañan...]








jueves, enero 17

Quiebras.

Mientras contemplaba su cuerpo inmóvil no pudo evitar pensar lo bueno que seguía siendo su aspecto.era casi todo fachada, lo cierto es que no le sorprendió demasiado que su aspecto fuera lo último en estropearse.

Durante todo el tiempo que él llevaba en el hospital, ella había permanecido a las puertas de la muerte, pero no fue hasta ahora cuando la imagen de ella muerta se le vino a la cabeza. La imaginó en un ataúd, el fruncido forro estudiadamente combinado con el tono de su ropa, sus altos tacones de punta apuntando desafiantes hacia arriba en el extremo inferior, y el anillo conmemorativo de su graduación destellando entre sus dedos cruzados, mientras una fila de dolientes aguardaba ansiosa por ver su cadáver.






martes, enero 15

I cry alone
Cry nobody notices it
I'm lonely eternally
I can live only here

I look up at the sea
But i see nothing
I swam to upper
But i cannot live there

I hate myself and have to die
I hate myself and have to die
I hate myself and have to die
I can't suicide suck in the xxx fuck in the xxx

I hate myself and have to die
I hate myself and have to die
I hate myself and have to die
I can't suicide suck in the xxx fuck in the xxx

I don't know my figure
Because i see nothing
Can you see my figure?
How can you see me?
I mind it
Am i beautiful?
Am i very ugly?
Surely i'm awfully ugly

I hate myself and have to die
I hate myself and have to die
I hate myself and have to die
I can't suicide suck in the xxx fuck in the xxx

I hate myself and have to die
I hate myself and have to die
I hate myself and have to die
I can't suicide suck in the xxx fuck in the xxx

この しはい を こえる やみ ひかり の はて ないて かこ でさえ みえぬ きみ の すがた 
この みらい を こえる やみ ひかり は はて から まわる こたえ くうきょ に うかぶ りそう は

I miss you i miss you
I miss you この やみ に きえ
 I hate myself and have to die
I hate myself and have to die
I hate myself and have to die
I can't suicide suck in the xxx fuck in the xxx

I hate myself and have to die
I hate myself and have to die
I hate myself and have to die
I can't suicide suck in the xxx fuck in the xxx

I hate myself and have to die
I hate myself and have to die
I hate myself and have to die
I can't suicide suck in the xxx fuck in the xxx

I hate myself and have to die
I hate myself and have to die
I hate myself and have to die
I don't understand even a living meaning

この しはい を こえる やみ ひかり の はて ないて この ち さえ とどか ぬ おもい
で そめる この みらい を こえる やみ ひかり は はて から まわる おもい りそう は この み と おぼれ

泣いて 泣いて 泣いて

viernes, enero 11

Muddy Cult.

Frío, nada más sentía frío; fuera invierno, verano o primavera. No hay muestras de cariño, incluso las calles rezuman mierda que sale de las alcantarillas, vuelvo a casa después de pasarme tres horas entre sudorosos hombres comprando herramientas y mirando extrañados a una ''señorita'' comprando martillos y clavos en una ferretería, eso suele ser trabajo del marido ¿o no?

Mi calle está húmeda, ha llovido hace bien poco por lo que parece, los niños juegan con sus botas en los charcos *REBIÉNTALES LA CABEZA* por ese pensamiento vendrán un par de puntos de sutura; subo al ascensor que me marea, como cada puto día de esta amarga existencia, entro en la habitación que parece ser mi casa. Todo está patas arriba, la ventana abierta de par en par, la cocina llena de harina, huevos, mejunje que, a saber a que pertenece, el que ha entrado a revolverlo todo se ha dejado un pedazo de brazo en la puntilla donde suelo colgar los paños de cocina y medio desangrándose se ha ido por la puerta; la escena a decir verdad es graciosa.

Dejo la bolsa en el suelo; contiene clavos, un martillo, una sierra y unos alicates; hoy habrá fiesta en casa.
FRÍO. FRÍO Y MÁS PUTO FRÍO. Joder con esta mierda.

Cojo una silla y voy hasta el baño, la sitúo frente el lavabo; queda a la altura justa para verme en el espejo y así poder apreciar la preciosa cara de zombie que llevo, normal, dos semanas seguidas sin dormir. BUEN RÉCORD, Johanna. Lo saco todo de la bolsa, lo cual cae dentro del lavabo, me hago una coleta alta con mi largo pelo rojizo, tijeretazo y a la altura de la nuca; máquina y rapado al cero; sonrío. Qué delirio de vida.

La sierra brilla gracias a los focos blancos del baño. Esto va a doler. Cojo la sierra y la pongo a la altura de mi frente. Vamos a ver lo que se cuece por la materia gris de la puta de Johanna. Tajo, corte, martillazo, serrar, tajo, corte, martillazo, serrar; así una y otra vez hasta que mi cráneo se abre como un baúl dónde se guardan los recuerdos más dolorosos. Mi traje está lleno de porquerías, sangre y demás fluidos que ni yo misma sé de dónde salen, me miro al espejo, sonrío. ahora van los clavos y los alicates, empiezo clavando unos cuantos en lo que sería la parte de los recuerdos, duele, sonrío. Otro en el amor fraternal, ese no duele tanto, hace demasiado que ya no uso esa parte.. Quizás sería mejor arrancarla de mis entrañas y c'est fini.

Mi reflejo sonríe pero yo me estoy muriendo de dolor, tiemblo, tengo miedo. Estoy en un baño lleno de sangre y pelo, con la casa hecha una pocilga, el cráneo medio abierto y sonriendo como una puta loca. 
Con los alicates toqueteo un par de células nerviosas del cerebelo, duele; flashes vienen a mis ojos como recuerdos lejanos pareciendo que fueron hace solamente unos minutos, el ingreso al hospital, el alta a los varios meses, la recuperación y la vida feliz que conseguí volver a llevar y finalmente, un haz de luz gigante con las letras en neón RECAÍDA. 

 

 











Pitidos vienen a mis oídos, he caído al suelo y mi cerebro se resbala hasta el frío azulejo del baño como el vino de una copa derramándose lentamente. Duele, sigo sonriendMUERTE. 


 ...DESPERTAR...


martes, enero 8

Saiside Paradise.

En un sitio lleno de paredes, sábanas azules o rosas, con color a elegir; las suites solo tienen cuatro paredes, una cama y una pequeña ventanita a la altura de las pirámides, de día es el único sustento de luz y a eso de las ocho de la tarde se encienden los focos, blancos, que hacen que esto parezca una nave industrial donde se guardan los cadáveres una vez listos para hurgar en sus entrañas y practicarle lo comunmente llamado autopsia.

Hace varios meses que estoy aquí encerrada, no puedo pensar por que en cuanto lo hago, la señorita vestida de puta enfermera me da tres píldoras; la azul, para la mierda de cabeza que tengo; la amarilla, para las ''ganas de comer'' y la más kawaii, la rosa, para dejar de hacer carreteras en mis brazos y piernas. Ellas siempre intentan maquillar toda esta mierda que por aquí dentro se huele. Me han situado en la habitación del fondo del pasillo, la puerta tiene cuádruple cerradura (para más seguridad) y la ventana rejas de color burdeos que yo expresamente hice pintar.

Solo nos dejan salir una vez a la semana y eso si ellas creen que estamos lo ''suficientemente cuerdas'' como para estar rodeada de árboles y ser autosuficientes. Justamente lo que a mi me falta; CORDURA.

No sé como llegué aquí, no sé quien me trajo ni sé como cojones me descubrieron; echo de menos llegar a casa a las tantas y que nadie me espere con un plato rebosante de comida en la mesa ni con un café calentito, tumbarme en la cama a escuchar el griterío de gente, a darme largos baños de espuma con el incienso puesto y despertar como otra yo. Ir por la calle, que me miren, que me sonrían, que los niños pequeños me confundan con su mamá y se asusten, que me miren raro por mi color de pelo, que me pregunten de dónde es mi bolso o mi pamela y que el taxi me deje justo en frente de los grandes centros comerciales.

Hace tiempo que dejé de ser yo, dejé de llevar y seguir el camino por el que quería caminar, de su mano, de esa mano que tanto tiempo me ayudó a levantarme de cada puta vez que me caía; una y otra vez, una y otra vez... Hasta que esa mano se desvaneció, caía y nadie me recogía, a pedazos iba hasta la cama a recomponerme hasta el día siguiente y así uno y otro día, semanas incluso años.
Mi pelo hace meses que está del mismo tono rojizo de la última vez que salí de la peluquería, aunque ahora me llega casi a la cintura, esa a la que esa mano tanto gustaba acariciar (BASTA DE TONTERÍAS) también hace meses que ese precioso bolso de LV que me costó mi primer sueldo de un año entero se estará llenando de polvo en el ático de Papá; mis uñas tampoco tienen color y mi cara resplandece como un espectro de lo pálida que está, necesito mis carmines, mis bases, mis sombras, mis eye liner, mi maquillaje, mi felicidad. Pero para eso necesito estar bien...

O al menos a p a r e n t a r l o . . .

Todo el maldito lugar huele a esa bazofia frita a la que por aquí llaman ''comida''; en la suite de mi derecha hay una chica que cada noche aporrea las paredes y grita como una gatita en celo; según he descubierto es una suicida experta; ha sido ingresada seis veces antes de venir a parar aquí, tiene una camisa de fuerza color rosa pastel con las correas moradas, sus colores favoritos, pero ella no lo recuerda, no recuerda nada de su pasado ni nada de su vida; todo lo de su habitación lo eligieron sus queridos padres; esos que quieren tanto a una hija que la encierran en un maldito psiquiátrico hasta que tenga la suficiente fuerza para quitarse la camisa y rebanarse el cuello como la piel de una manzana.

 

lunes, diciembre 31

Monstruos.

Abro los ojos, la cama está desecha, huele a sexo, alcohol, polvo de última hora, condones de 
emergencia y la característica embriaguez de mi querida compañera de delirios, 
el suelo está lleno de colillas y la cocina parece un estercolero. No recuerdo nada de anoche. Niebla. 
Otra vez me encuentro encerrada entre estas cuatro paredes, no sé que hacer, no sé a dónde ir...
Lo único que se oye en este piso son las bocinas de los coches ajetreados haciendo las últimas compras y
la alegoría de la gente júbiles y felices por que es navidad. 
 
Me levanto de la cama, nada aquí dentro tiene sentido alguno. Enciendo un cigarrillo y pongo la tetera 
en el fuego, tengo hambre pero si veo un trozo de algo parecido a comida sé que acabaré en el baño.
 Mareo. ¿Qué pasa?. Mareo. ¿Por qué ahora?. Mareo. Llanto. Mareo. Caída.
 
Estoy tirada en el suelo, con el cigarro en la mano y llorando como una desquiciada. AHORA NO. [...]
 
Han pasado quince minutos desde que me levanté de la cama, la tetera está pitando pero parece que
no me importa, miro a mi alrededor. Desconcierto. ¿Qué está pasando?. Mareo. ¿Dónde estoy?. Desvaríos.  
Otra vez no. M a r e o.  
 
Me encuentro encerrada en el baño, el pestillo está echado, como si alguien fuera a verme... Hace meses 
que no recibo una maldita visita. Tengo un cigarro encendido en la boca, un bote de pastillas vacío en el lavabo y
en la mano derecha un cuchillo, ese cuchillo que guardo en el mueble bar de al lado del balcón, ese con el que
 me corté la primera, la segunda y la tercera vez. Mareo. Quiebra. Mareo. NO, AHORA NO. Desvarío. 
 
Fundido en negro.


Vuelvo en mi, estoy tumbada en la cama, arropada hasta el cuello. Mareo. Levanto un poco la cabeza 
e inclino el cuerpo hacia delante. Dolor. Noto punzadas en las costillas, la cabeza me da vueltas y 
mis piernas tiemblan como dos témpanos de hielo.
 
El sol aún brilla alto en el cielo, deben ser las tres del medio día. Punzada. Hay una taza con restos de té 
en el fregadero y todo parece en orden; no recuerdo haber bebido, no recuerdo haberme tumbado, 
no recuerdo haber recogido la casa, no recuerdo nada
 
Intento levantarme para mirar por mi ventana pero duele. Mareo. Miro a mi alrededor, todo está lleno de sangre. 
Niebla. Los de la última vez aún escuecen y puedo notar como las costras se abren a cada movimiento. Mareo. Delirio. 
 
Mi cabeza parece un tiovivo, incluso parece que puedo oler el algodón de azúcar y las galletas recién hechas. 
Caigo. Desvarío. Locura. No, otra vez no. Parece que los monstruos volvieron a ganar esta batalla.
 Mareo. Caída. 
 
 

miércoles, diciembre 26

Milésimas de segundo fuera de mi.


 


Hace frío, nieva, mucho, a penas hay gente en la calle y se puede oler la leña quemándose a unos 180 grados centígrados en las chimeneas de la gente, pero yo para no perder costumbres; he decidido salir a dar un paseo junto a mi hambruna, agonía y querida soledad. En el parque hay niños, abrigados hasta la cabeza, con gorritos, bufandas y guantes mal hechos, de esos preparados por la abuela y que Papá Noel, con mucho gusto, pone cada año bajo el árbol; van tan abrigados que parecen pequeños cerdos cebados preparados para la cena de Navidad. Recuerdo que yo también venía cada año aquí con toda la família, antes de... CAER.

Todos parecen felices y no gracias a unos cuantos gramos, aunque a un par le harían buena falta. Me pesan los pies y las heridas de ayer aún no se han cerrado bien, siguen suturando, abiertas... Me apetece meter los dedos y hurgar; hurgar en lo más profundo de ellas, hasta llegar a algo parecido a ''mi alma'', para ver si así siento algo, últimamente soy como un incorpóreo, alguien sin alma, sin sentimientos, un ser  inerte. Hoy es Navidad y en casa, seguramente, estarán todos preparando la mesa a punto de empezar a cenar sin esperarme, total, ¿quien esperaría a la ''bulímica y suicida de mierda''? 

Sin darme cuenta estoy a unas cuantas manzanas de mi edificio pero he llegado a un sitio que su simple presencia me gusta, todo está en ruinas; como yo. Me siento como en casa, una sensación que hacía tiempo no sentía, tengo toda la piel erizada pero... no sé por qué motivo tengo la sensación de que ya he estado aquí antes. Echo la vista atrás y vuelvo sobre mis pasos, hacía ese piso lleno de humedad y grasa, a mi pequeña prisión de cuatro paredes. 

Durante el camino de vuelta voy pensando en lo que haré al llegar; haré un poco de café y podría comerme una manzana pero creo que volveré a lo mismo de siempre, esto no me lleva a ningún sitio. Estoy delante del portal de mi edificio pero no sé si abrir la puerta o echarme a correr hacia un pub y beber hasta olvidarme de que existo, creo que aún tengo whiskey y ron en casa, puedo montarme la fiesta sola en casa, esta vez esconderé el cuchillo. El chico del tercero aparece de repente por la esquina, parece contento; me da las buenas noches con una sonrisa y me ofrece pasar delante suya, sé que me ha mirado las muñecas, sé que escucha mis arcadas cada bendita vez que entro en el lavabo, pero aún así hace como que no pasa nada; este chico me gusta, pero yo no soy así.

Abro la puerta chirriante, todo sigue donde estaba cuando salí de aquí, la cama sigue deshecha y la cocina sigue rezumante de porquerías, aún hay sangre en la ventana y mi intento de desayuno sigue sin moverse de la mesa. Me quito la ropa, quedándome así en ropa interior y dejando a la vista todos y cada uno de mis puntos débiles, me acerco hasta el baño y me miro en el espejo; CONTAMINADA. Me siento sucia por haber salido a la calle, sucia por haber creído que ver a los demás sonreír me haría sonreir a mi también, sucia por estar aquí sola pensando en mil y un maneras de acabar con esto y no estar con lo que parece ser ''mi família''. Al volver a mirar mi reflejo en el espejo cae de mis ojos lo comunmente llamado lágrima; pero para que todos me vean como una puta zorra suicida, estoy muchísimo mejor sola.

lunes, diciembre 24

La resaca del Champagne.

Empieza un nuevo día, siento que la cabeza me va a rebentar debe ser todo culpa de la última botella de champán rosado que este vacío hizo que bebiera. Hace frío, fuera nieva y son todo sonrisas, alegrías, regalos y chimeneas humeantes. Miro el reloj, las 8pm, he dormido más de doce horas y siento como que no hace ni cinco minutos que me tumbé en la cama junto a mis sueños de cristal, quebrados, hechos trizas... Total, ¿Ya que más da?

Abro la nevera, mi estómago ruge como si tuviera cien gatitos hambrientos en la tripa, intento de comida; fallido. Todo lo que hay en este piso me produce arcadas, creo que sería más rentable abrir la ventana, respirar el aire contaminado de esta ciudad y dejarme caer hasta el frío y duro asfalto, llenándolo todo de sangre y materia gris; intento de suicidio, fallido.

 Me desnudo, me miro, el espejo del baño me muestra un cuerpo al que no estoy acostumbrada, como siempre, juega en mi contra, los reflejos no son lo que yo quiero ver. Enciendo el grifo de la bañera mientras preparo un poco de té, me vendrá bien o al menos eso era lo que decía mi abuela siempre. La bañera ya está llena, junto a unos 5 litros de agua hirviendo, pongo un poco de sales de baño; hoy toca las rosas, aquellas que según mi médico ''harán desaparecer a los fantasmas de mi mente'', según yo ''me dejan drogada durante un rato y así no puedo pensar''. Hoy se supone que debería ir a ver a mi família, esa que me toma por loca, esa que cree que mi vida se basa en cuatro porros, un par de pastillas y mi ''polvo mágico''. Esos que me toman por PUTA.

Me dejo llevar por el agua y el olor de estamierdadecolores, huyo, me sumerjo, ''NO PIENSES'' me obliga a decir mi cabeza, los fantasmas huyen, tienen miedo de este olor.. de.. P A R A Í S O.


El pitido de la tetera me despierta, ha sido un sueño efímero, mis dedos parecen pasas, debo llevar más de veinte minutos ya que el cielo se ha teñido de un color oscuro, con todos esos puntitos brillantes, que solemos llamar estrellas; la luna está anaranjada, hoy debe irse de fiesta, hoy se ha puesto bonita.

Cojo mi té, enciendo una barrita de incienso; hoy toca olor a lavanda; me tumbo en la ventana, miro el cielo... como me gustaría ser una de ellas, deben tener una vista de la mierda de mundo que te cagas.

martes, diciembre 4

Un pedazo de mi.

Empiezas a mirar atrás, lo que un día fué ''tu vida'' y no te arrepientes de ningún paso dado...

El tiempo pasa para todos, unos tienen suerte y otros simplemente, desgracias, sinceramente este 2012 creía que iba a ser un año de esos para quemar junto el papel blanco de los cigarrillos, pero entonces llegó Septiembre...

JAMÁS había sido tan feliz como lo soy desde ese mes, me salvó la vida, me ayuda a seguir adelante, es todo lo que necesito para saber que no me falta de nada.

Empezó el mes, ya habían tonteos, ya me empezaba a llamar la atención, ya empezaba a querer verla muy a menudo, a, simplemente, recostarme en su pecho y oírla respirar, a verla sonreír, a escuchar sus carcajadas.. entonces llegaron los juegos, sus mordiscos, los moratones, los arañazos, los chupetones, los lametazos, los besos...

Cada vez iba a más, al igual que esto que estaba empezando a sentir... Si ahora me preguntaran que cual ha sido la decisión más importante de mi vida y de que cosa no me arrepentiré nunca, sin duda contestaría, de estar con alguien como tú, mi vida; me has regalado la vida y cada día me la endulzas de una manera impresionante. Tengo tanto que agradecerte que ni en siete vidas sería capaz de hacerlo.. 

Estoy enamorada, de ti, de tu sonrisa, de tus enfados, de tu risa, de tus abrazos, de tus besos, de tus piernas, de tus brazos, de tus manos entrelazándose en las mías, de tus comentarios a media conversación, de tus caras en las fotos, de tus dientes en una sonrisa de verdad, de todo lo que significas para mi.

¿Tener miedo a perderte, a no ser suficientemente buena? ¿Y? Yo sé que estoy aquí por y para ti, me da igual el sitio, me da igual la gente; sólo sé que quiero darlo todo por ti y que no me importa ni una mínima parte todo lo que tenga que hacer para que sigas aquí, a mi lado, hasta los restos de los restos.


                                                         - Johanna


miércoles, octubre 31

Mariposa de alas cortadas.

Era un bosque, lúgubre, húmedo y con los típicos colores otoñales; aunque las hojas abundaban en el suelo estaba exactamente como la última vez que vine, la última vez que lo intenté, la última vez que volvía a ocurrir lo mismo de siempre. Me gustaba ese lugar, me hacía sentir que allí no había nadie más que yo, que los problemas fluían con el aire frío que corría entre los troncos de profundas grietas, entres mis huesudos dedos.  

DESASTRE repetía una y otra vez.

Echarlo todo a perder o, simplemente, dejarse llevar? Sus últimas palabras se repetían una y otra vez dentro de mi cabeza ''EMPIEZA A CAMBIAR''. Toda mi vida era un desastre; Todo es perfecto como está. 
Mis pies torpes iban uno detrás de otro sin nisiquiera una mínima idea de hacía dónde se dirigían, mi cabeza sólo quería volar, explotar o incluso embragiarse con ese exquisito olor de los milagros en gramos, como a mi me gustaba llamarla. 
Siento que nada de esto tiene sentido, es un podrido bucle infinito que solo trae desgracias, palabras desagradables igual que miles cuchillos afilados hacia mis toneladas de grasa y se dirigen a tal velocidad que consiguen atravesar hasta el último tejido nervioso de mi piel y mis órganos. DESASTRE DESASTRE DESASTRE.

No hago nada bien. Todo está perfecto, no hay ningún error... Una fina lluvia se estaba empezando a apoderar del ambiente con las manos entrelazando la lana de mis meteduras de pata decido volver a casa, otro intento fallido de dejar de dar problemas y d e s a p a r e c e r.. 

Empezó a sonar una conocida canción ~ http://www.youtube.com/watch?v=-J7J_IWUhls


.

Me gustan las lluvias de verano, me gusta el frío que se cala hasta lo más profundo de nosotros, me gustan los cálidos abrazos en tardes lluviosas, me gustan los besos en la frente, dos manos dándose calor; me gustan tus labios después de haber bebido, me gustan tus sonrisas después de haber llorado toda la tarde, me gusta tu risa debajo de los rayos de cualquier tormenta, me gustan tus brazos rodeándome para así recargarme de energia, me gusta que me hagas chinchar, me gusta que pongas morritos y caritas para conseguir lo que quieres, me gusta que te dé rabia cuando te traigo algún detalle, me gusta que me zarandees, me gusta cuando, sin motivo aparente, te quedas mirándome sin decir nada y sonríes, me gustan tus fotos en el espejo, me gusta la forma en la que te desahogas escribiendo, me gusta la forma que cogen tus ojos cuando estás feliz, me gustan tus curvas, me gustan tus caderas, me gustan tus pechos, me gustan todos y cada uno de los rincones de tu piel, me gusta que te hagas la indignada, me gusta que digas eso de ''Pos' me tiro desde..'', me gusta que te dejes caer para que yo te agarre, me gusta que me muerdas, me gustan los moratones que dejas en mi piel, me gusta cuando me abrazas fuerte, me gusta cuando me agarras la cara y me das un suave beso, me gusta que me digas ''vete a tu casa'' y seguidamente me cojas y digas con carita de pena ''pero no quiero que te vayas'', me gusta dormir abrazada a ti, me gusta la curva que hace tu naricilla en tu perfil, me gusta tu rímel y tu eyeliner bien puesto, me gusta hacerte reír con cualquier tontería, me gustan tus labios, su color, su sabor, su forma.. Me gusta que te quedes dormida y quedarme mirando tu rostro hasta quedarme dormida pensando que no podría estar en lugar mejor que aquí, a tu lado.

sábado, junio 30

Cuando creemos que no podemos seguir adelante es cuando debemos ser fuertes e intentar dar un paso más.

Hoy, 30 de junio de 2012, es el cumpleaños del último chico que consiguió hacerme trizas en menos de una semana. Empezamos como dos adolescentes, supuestamente enamorados, pero en realidad él no sentía ni había sentido nada parecido al cariño por mí. La cosa es que yo acabé enamoradita hasta las trancas y al saber que todo volvía a ser una farsa hizo que recapacitara sobre lo que merezco y lo que no.


Según mis experiencias en el amor, la família y la amistad, la felicidad no es cosa mía. Ser feliz es algo que se me da realmente mal. Ver a mis amigas tristes, cabreadas, llorosas, emocionadas de cualquiera de las formas es algo que me afecta mucho más que a la mayoría de las personas. Mis emociones dependen de las suyas, una de ellas me llamó egoísta por seguir esa 'filosofía' pero en realidad creo que es todo lo contrario. A mi parecer soy una persona que no merece nada bueno en la vida, tampoco me compadezco de ello ni pretendo hacer creer que mi situación es la peor de todas, sé bastante bien que hay personas que no tienen padres, que no tienen família, que no saben lo que es el amor o que incluso necesitan lo básico, como comida o bebida. Simplemente, siento pena por mi misma, quizás si pusiera un poco más de mi parte la situación de lo llamado 'vida' cambiaría, pero me cuesta mirar por mi, me cuesta ser egoísta y solo pensar en mi.


Desde bien pequeñita me desprecio, como persona psíquica y física, aunque el tema del físico prefiero dejarlo de lado. Muchas veces he pensado que tengo problemas mentales e incluso hoy en día lo pienso, pero a quien le gusta que la llamen demente o loca? Por que por lo que yo sé no es plato de buen gusto. He llegado a pensar incluso que padezco 'Trastornos bipolares' una enfermedad hereditária que se salta una generación, en mi caso, que viene de parte de abuelo, me tocaría a mi o a alguno de mis hermanos, los cuales con menos edad a veces demuestran ser más cuerdos que yo. Si por algún casual diera señales de padecer tal patología lo mejor que podría hacer es desaparecer, irme lejos, encerrarme en un psiquiátrico y dejar a los demás ser felices y vivir su propia vida. Les agradeceré siempre todo lo que han hecho por mi, los recuerdos son algo que me mantendrán viva y así quiero que me recuerden, sana, sonriendo (por pocas veces que lo haga). Esto no quiere decir que mañana me fugue y me vaya para siempre, aunque ganas no me faltan..


Respecto a otro tema importante de mi vida, que es el twitter, entre ayer y hoy, he decidido que debería dejarlo por un tiempo. A veces leo cosas que no son de mi agrado y realmente me afectan mucho más que a la propia persona que escribe esos tweets. Sabéis que conclusión saco yo de toda esta mierda? Que si tuviera que elegir entre el dolor, la muerte o algo peor de alguien la primera persona que mandaría a sufrir sería yo misma y eso de un modo u otro tampoco está del todo bien.. 


No sé muy bien que pasará de aquí a mañana, no sé muy bien que será de mi dentro de unas horas o dentro de unos años, no sé muy bien que hacer con esta vida..