viernes, enero 11

Muddy Cult.

Frío, nada más sentía frío; fuera invierno, verano o primavera. No hay muestras de cariño, incluso las calles rezuman mierda que sale de las alcantarillas, vuelvo a casa después de pasarme tres horas entre sudorosos hombres comprando herramientas y mirando extrañados a una ''señorita'' comprando martillos y clavos en una ferretería, eso suele ser trabajo del marido ¿o no?

Mi calle está húmeda, ha llovido hace bien poco por lo que parece, los niños juegan con sus botas en los charcos *REBIÉNTALES LA CABEZA* por ese pensamiento vendrán un par de puntos de sutura; subo al ascensor que me marea, como cada puto día de esta amarga existencia, entro en la habitación que parece ser mi casa. Todo está patas arriba, la ventana abierta de par en par, la cocina llena de harina, huevos, mejunje que, a saber a que pertenece, el que ha entrado a revolverlo todo se ha dejado un pedazo de brazo en la puntilla donde suelo colgar los paños de cocina y medio desangrándose se ha ido por la puerta; la escena a decir verdad es graciosa.

Dejo la bolsa en el suelo; contiene clavos, un martillo, una sierra y unos alicates; hoy habrá fiesta en casa.
FRÍO. FRÍO Y MÁS PUTO FRÍO. Joder con esta mierda.

Cojo una silla y voy hasta el baño, la sitúo frente el lavabo; queda a la altura justa para verme en el espejo y así poder apreciar la preciosa cara de zombie que llevo, normal, dos semanas seguidas sin dormir. BUEN RÉCORD, Johanna. Lo saco todo de la bolsa, lo cual cae dentro del lavabo, me hago una coleta alta con mi largo pelo rojizo, tijeretazo y a la altura de la nuca; máquina y rapado al cero; sonrío. Qué delirio de vida.

La sierra brilla gracias a los focos blancos del baño. Esto va a doler. Cojo la sierra y la pongo a la altura de mi frente. Vamos a ver lo que se cuece por la materia gris de la puta de Johanna. Tajo, corte, martillazo, serrar, tajo, corte, martillazo, serrar; así una y otra vez hasta que mi cráneo se abre como un baúl dónde se guardan los recuerdos más dolorosos. Mi traje está lleno de porquerías, sangre y demás fluidos que ni yo misma sé de dónde salen, me miro al espejo, sonrío. ahora van los clavos y los alicates, empiezo clavando unos cuantos en lo que sería la parte de los recuerdos, duele, sonrío. Otro en el amor fraternal, ese no duele tanto, hace demasiado que ya no uso esa parte.. Quizás sería mejor arrancarla de mis entrañas y c'est fini.

Mi reflejo sonríe pero yo me estoy muriendo de dolor, tiemblo, tengo miedo. Estoy en un baño lleno de sangre y pelo, con la casa hecha una pocilga, el cráneo medio abierto y sonriendo como una puta loca. 
Con los alicates toqueteo un par de células nerviosas del cerebelo, duele; flashes vienen a mis ojos como recuerdos lejanos pareciendo que fueron hace solamente unos minutos, el ingreso al hospital, el alta a los varios meses, la recuperación y la vida feliz que conseguí volver a llevar y finalmente, un haz de luz gigante con las letras en neón RECAÍDA. 

 

 











Pitidos vienen a mis oídos, he caído al suelo y mi cerebro se resbala hasta el frío azulejo del baño como el vino de una copa derramándose lentamente. Duele, sigo sonriendMUERTE. 


 ...DESPERTAR...